SERA PARA BIEN

 "Había un rey que era muy amigo de su primer ministro, con el cual pasaba mucho tiempo. Cierto día estaban hablando cuando el rey cogió una naranja y se dispuso a pelarla, con tan mala

suerte que se le escapó el cuchillo y se cortó el dedo índice. Entre lloros y gritos del rey, al primer ministro no se le ocurre otra cosa que decirle:

- Será para bien.

El rey monta en cólera y dice:

-¡ Tú desterrado!

Entonces, llama al general de sus tropas y le ordena llevar al primer ministro a una prisión situada en los confines de su reino. Una vez apresado el primer ministro parten hacia la prisión. Cuando llegan allí, al entrar en la celda, el primer ministro la observa y dice:

- Será para bien.

Mientras, en el reino, al estar la mayoría de tropas ausentes, es asaltado por tropas enemigas. Estas toman el castillo y hacen prisionero al rey.

Para celebrar la victoria deciden hacer un sacrificio a sus dioses en señal de agradecimiento y piensan en ofrecerles a la mayor jerarquía del reino conquistado y ésta por supuesto no puede ser otra más que el rey. Pero hete aquí que cuando lo van a sacrificar se dan cuenta de que le falta el dedo índice y, claro a los dioses no pueden ofrecerles un ser imperfecto. Entonces ¿ a quién sacrificar?, se preguntan. Pues si no podemos sacrificar al rey, sacrificaremos a la siguiente jerarquía, al primer ministro. Cuando preguntan por él, el rey les contesta que no está, que acaba de ser desterrado y que todavía no le había dado tiempo de nombrar a otro. Los invasores se quedan perplejos y no saben qué hacer. Mientras deliberan dan tiempo a que regresen las tropas del rey y reconquisten el castillo. Al acabar la batalla, el rey reúne a sus tropas y las manda de vuelta a la prisión para que le traigan al primer ministro. Cuando éste regresa, le dice:

-          Ahora he entendido el "será para bien". Gracias a que me corté el dedo, no me sacrificaron y gracias a que a ti te desterré tampoco pudieron hacerlo. Será para bien"

 

(Libro  Tu manera de ver la vida)